24 de marzo: Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

Una guía para abordar el 24 de marzo en Nivel Inicial desde la literatura, el derecho a la identidad, la memoria colectiva y la vida democrática, con cuidados acordes a la edad.

Una docente abre un libro, deja que el grupo se sorprenda con una historia y pregunta qué pasaría si alguien decidiera que ya no puede leerse. Esa escena sencilla puede ser una puerta rigurosa para el 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. No necesita reproducir imágenes de violencia para enseñar que la palabra, la identidad y la democracia deben ser cuidadas.

En pocas palabras

El 24 de marzo recuerda a las víctimas de la última dictadura cívico-militar iniciada con el golpe de Estado de 1976 y convoca a sostener memoria, verdad, justicia, derechos humanos y democracia. En Nivel Inicial es posible abordar la fecha con explicaciones verdaderas y acotadas, sin escenas de horror ni silencios vacíos. La literatura, las canciones, el derecho a la identidad, los testimonios familiares cuidados y acciones colectivas como plantar memoria permiten construir preguntas adecuadas a la edad. La docente selecciona qué contar, ofrece contexto, escucha emociones y evita equivalencias simplificadoras. El objetivo no es que las infancias memoricen cronologías ni representen el dolor: es que comiencen a comprender por qué una sociedad recuerda, por qué nadie debe imponer el miedo desde el Estado y por qué vivir en democracia protege la palabra y los derechos.

Qué pasó el 24 de marzo de 1976

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno constitucional e iniciaron la última dictadura cívico-militar, que se extendió hasta el 10 de diciembre de 1983. El régimen anuló garantías constitucionales e instaló el terrorismo de Estado: persecución, censura, secuestro, tortura, desaparición forzada, apropiación de niñas y niños y otros crímenes de lesa humanidad. Organismos de derechos humanos, familiares y sobrevivientes sostuvieron la búsqueda de verdad y justicia aun durante la dictadura y continuaron después de la recuperación democrática.

La Ley 25.633, sancionada en 2002, instituyó la fecha y dispuso su inclusión en los calendarios escolares para consolidar la memoria colectiva, rechazar el autoritarismo y defender el Estado de derecho y los derechos humanos. Estos propósitos orientan la enseñanza: recordar no equivale a quedarse en el pasado, sino a construir criterios para la vida democrática presente.

Cómo decidir qué contar en el jardín

Adecuar no significa inventar una fábula tranquilizadora. Se puede explicar que un golpe de Estado interrumpió un gobierno elegido según las reglas democráticas; que quienes tomaron el poder persiguieron y silenciaron personas; que hubo familias que buscaron a sus seres queridos; y que la sociedad argentina continúa construyendo memoria y justicia. La profundidad cambia según la edad, las preguntas y el recorrido institucional.

Puerta de entradaQué permite trabajarCuidado necesario
Literatura y cancionesLibertad de expresión, censura, imaginación y derecho a la palabra.No afirmar que toda obra conocida estuvo prohibida; verificar cada caso y priorizar la experiencia estética.
IdentidadNombre, historia, documentos, pertenencias y búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo.No pedir información íntima ni suponer una única forma de familia.
Objetos y fotografíasCambios y permanencias, memoria familiar y fuentes históricas.Contextualizar las imágenes y evitar material explícito o revictimizante.
Acción colectivaResponsabilidad con el futuro, cuidado y participación comunitaria.Explicar el sentido de plantar, intervenir pañuelos o construir una muestra.
Vida democráticaAcuerdos, derecho a expresarse, elegir representantes y escuchar disensos.No reducir democracia a “hacer lo que cada uno quiere”.
Rincón de literatura y memoria para trabajar el 24 de marzo en Nivel Inicial
La literatura permite experimentar el valor de la palabra antes de conversar, con contexto, sobre censura y libertad de expresión.

Un recorrido posible: libros, voces e identidad

1. Empezar por una obra que valga la pena

La base histórica de Miss Lidia propone recuperar autoras y autores cuyas obras fueron censuradas y acercarse especialmente al universo de María Elena Walsh. La lectura no debe convertirse en una excusa para interrogar cada página. Primero se lee, canta, ríe, escucha y vuelve a elegir. Después puede plantearse la pregunta: ¿por qué es importante que podamos contar, cantar e imaginar sin que alguien prohíba ideas por la fuerza?

Conviene diferenciar entre una autora que cuestionó el autoritarismo, una obra efectivamente censurada y una canción que circuló durante el período. No todo lo que hoy asociamos con memoria estuvo formalmente prohibido. Verificar fuentes evita transmitir errores. Para organizar una selección con continuidad, la guía de itinerarios literarios en Nivel Inicial ayuda a definir criterios y relaciones entre obras.

Los recursos A susurrar con María Elena Walsh y A jugar con María Elena Walsh pueden ampliar la exploración de poesía, rima, títeres y juego con palabras. Su uso tiene sentido si preserva el disfrute literario y se integra a preguntas sobre palabra, imaginación y libertad, no si pretende explicar por sí solo la dictadura.

2. Conversar sobre el derecho a la identidad

El nombre, las historias que otras personas cuentan sobre nosotros, las fotografías elegidas y el Documento Nacional de Identidad permiten hablar de identidad como derecho sin reducirla a “parecerse a la familia”. Las niñas y los niños pueden investigar quién eligió su nombre si desean hacerlo, comparar qué datos identifican a una persona o crear un objeto que cuente gustos, vínculos y lugares importantes.

El contexto adulto debe ser preciso: durante la dictadura hubo bebés y niñas y niños apropiados, privados de su identidad; Abuelas de Plaza de Mayo trabaja desde 1977 para encontrarlos y restituir ese derecho. En la sala no se realizan búsquedas genealógicas públicas ni se exige llevar fotos de bebés. Algunas historias familiares pueden estar atravesadas por adopción, migración, separación, ausencia o búsqueda; siempre debe existir una alternativa que preserve intimidad.

3. Hacer memoria con una acción que perdure

Plantar un árbol nativo, construir un archivo sonoro de voces de la comunidad o preparar una pequeña biblioteca de la memoria son cierres posibles. Plantar no es sólo cavar y fotografiarse: se investiga la especie, se elige el lugar, se acuerdan cuidados, se registra el crecimiento y se explica por qué ese ser vivo representa responsabilidad hacia el futuro. La propuesta oficial “Plantamos Memoria” vinculó esta acción con participación, continuidad y fortalecimiento democrático.

Niñas niños y docentes plantan memoria el 24 de marzo en el jardín
Plantar memoria adquiere sentido cuando el grupo investiga, cuida el árbol y comunica por qué recordar también implica responsabilidad con el futuro.

Preguntas que ayudan y preguntas que exponen

Ayudan preguntas abiertas sobre lo común: ¿para qué guardamos una fotografía?, ¿qué cosas no queremos olvidar?, ¿cómo sabemos algo que ocurrió antes de que naciéramos?, ¿qué derechos tenemos al hablar y escuchar?, ¿qué acuerdos protegen a todas las personas? Estas preguntas permiten trabajar memoria como construcción y no como repetición.

En cambio, conviene evitar “¿a quién le pasó algo durante la dictadura en tu familia?”, “¿qué harías si desaparece tu mamá?” o cualquier dramatización de secuestros, marchas, interrogatorios y centros clandestinos. Tampoco corresponde disfrazar a niñas y niños ni convertir el pañuelo blanco en una manualidad descontextualizada. Si se interviene ese símbolo, primero se investiga su historia y se cuida su sentido político y afectivo.

El acto escolar como instancia de comunicación

Un acto breve puede compartir el recorrido sin pedir que las infancias pronuncien fórmulas que no comprenden. La docente puede ofrecer una contextualización clara; el grupo puede mostrar su biblioteca, narrar cómo cuidará el árbol o presentar preguntas y registros. Las glosas deben evitar solemnidad vacía y eufemismos. Un minuto de silencio sólo tiene sentido si la comunidad comprende a quiénes recuerda y ha construido previamente un marco de cuidado.

La evaluación observa si el grupo reconoce que los relatos se construyen con fuentes, puede expresar preguntas sin temor, escucha perspectivas, relaciona identidad con derechos y comprende que las reglas democráticas protegen la participación. También revisa la selección docente: si hubo información suficiente, si alguna imagen generó angustia, si las familias recibieron contexto y si la acción elegida podrá sostenerse.

El artículo del 10 de diciembre sobre Derechos Humanos y Restauración de la Democracia permite continuar el recorrido desde participación, elecciones y vida en común. Para relacionar el 24 de marzo con otras fechas escolares, consultá la línea de tiempo anual de efemérides.

Preguntas frecuentes

¿Qué se conmemora el 24 de marzo en Argentina?

Es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Recuerda a las víctimas de la última dictadura cívico-militar iniciada con el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y reafirma democracia y derechos humanos.

¿Se puede hablar de la dictadura en Nivel Inicial?

Sí. Se ofrecen explicaciones verdaderas, breves y adecuadas a la edad, centradas en democracia, identidad, palabra y derechos. No es necesario mostrar violencia explícita ni trasladar detalles que las infancias no pueden elaborar.

¿Por qué trabajar con literatura y canciones?

Porque permiten vivir la palabra, la imaginación y la escucha antes de conversar sobre censura y libertad de expresión. Cada dato sobre obras prohibidas debe verificarse para no repetir listas imprecisas.

¿Cómo abordar el derecho a la identidad sin exponer familias?

Usando nombres, documentos, objetos y relatos de manera optativa, sin exigir fotografías ni información íntima. Se explica el trabajo de Abuelas con precisión y siempre se ofrecen alternativas de participación.

¿Qué cierre es adecuado para la fecha?

Una acción con continuidad: plantar y cuidar un árbol, organizar una biblioteca, construir un archivo de voces o comunicar lo investigado. El producto final debe tener contexto y no convertir símbolos históricos en decoración.

Referencias y bibliografía

Sobre la autora

Lidia Rossatti
Lidia Rossatti es profesora de Educación Inicial, con postítulos en Inclusión Educativa, Jardín Maternal y Alfabetización Inicial. En Planis selecciona y revisa propuestas para que docentes de Nivel Inicial puedan planificar con criterios pedagógicos y materiales aplicables a la sala.
24 de marzo Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en Argentina

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