28 de mayo: Día de los Jardines de Infantes, historia y propuestas

Una guía para enseñar el 28 de mayo desde la historia de Rosario Vera Peñaloza, la identidad del jardín, el juego y la participación de las familias.

El 28 de mayo puede ser mucho más que una jornada de saludos, tarjetas o números preparados para las familias. La fecha permite investigar por qué existen los jardines de infantes, qué ideas pedagógicas ayudaron a construirlos y qué rasgos hacen que cada institución sea reconocible para quienes la habitan. El punto de partida es Rosario Vera Peñaloza, pero el propósito no es memorizar una biografía: es relacionar su trabajo con una pregunta cercana a la infancia actual: ¿qué hace que un jardín sea un jardín?

En Argentina, la Ley 27.059 instituyó el 28 de mayo como Día Nacional del Docente de Nivel Inicial en conmemoración de la pedagoga riojana. La fecha coincide con su fallecimiento, ocurrido en 1950, y también se reconoce socialmente como Día de los Jardines de Infantes. Enseñarla supone mirar el pasado sin transformar a Rosario en una figura aislada: se formó, enseñó, dirigió instituciones, preparó docentes y defendió una educación pública capaz de recibir a las infancias con propuestas específicas.

¿Qué se recuerda el 28 de mayo?

Rosario Vera Peñaloza nació en Atiles, La Rioja, en 1873. Se formó en un momento en que el sistema educativo argentino estaba en expansión y los jardines todavía no tenían la presencia que hoy poseen. Su trayectoria recorrió distintos territorios y niveles; impulsó la formación docente, el uso pedagógico del juego y de materiales concretos, y la observación atenta de la infancia. También desarrolló experiencias museológicas y buscó que los objetos, los mapas y las producciones culturales ayudaran a comprender el mundo.

Una buena narración para la sala no necesita enumerar todos los cargos de su biografía. Conviene seleccionar tres escenas: una joven que decide estudiar para enseñar; una educadora que organiza espacios y materiales pensados para los más pequeños; y una formadora que viaja, comparte ideas y sostiene que la educación inicial merece preparación específica. Esas escenas pueden contrastarse con fotografías actuales y con testimonios de docentes o familias.

Hay un dato que merece cuidado: distintas fuentes populares atribuyen a Rosario la fundación del “primer jardín argentino” de manera demasiado lineal. La historia de la educación inicial se construyó con experiencias, instituciones y educadoras diversas. Es más riguroso presentarla como una pionera decisiva en la expansión y consolidación del nivel, y aprovechar la duda para mostrar que la historia también se investiga comparando fuentes.

Niños investigan fotografías y objetos de la historia del jardín
Las fotografías, los objetos y los relatos permiten preguntar qué cambió y qué permanece en la vida cotidiana del jardín.

Un recorrido de indagación en cuatro momentos

1. Abrir preguntas sobre el jardín

La secuencia puede comenzar con una valija que contenga un bloque de madera, una fotografía antigua, una hoja de asistencia, un dibujo, una planta pequeña y una imagen de Rosario. En lugar de explicar de inmediato, la docente invita a observar: ¿qué objetos podrían pertenecer a un jardín?, ¿cuáles usamos hoy?, ¿para qué sirven?, ¿qué falta? Las hipótesis se registran con palabras textuales, dibujos o fotografías.

2. Comparar fuentes

Después se presentan dos o tres fotografías de jardines de distintas épocas, un fragmento breve de una biografía confiable y recuerdos aportados por las familias. El grupo puede comparar mobiliario, materiales, ropa, formas de sentarse, espacios de juego y presencia del patio. No se trata de decidir si antes era “malo” y ahora “bueno”, sino de reconocer cambios, permanencias y preguntas que las imágenes no responden por sí solas.

3. Investigar la identidad del jardín propio

El siguiente paso vuelve la mirada hacia la institución: ¿cuándo abrió?, ¿por qué tiene ese nombre?, ¿qué espacios existían antes?, ¿qué juegos recuerdan quienes asistieron hace años? Una entrevista a una auxiliar, directora, exdocente o familiar aporta voces concretas. Los niños pueden recorrer el edificio con un plano simple, fotografiar marcas del tiempo y elegir lugares significativos para construir una memoria colectiva.

4. Comunicar en un museo vivo

El cierre puede ser un museo pequeño organizado por estaciones: “objetos que usamos”, “así jugamos”, “historias del edificio”, “quién fue Rosario” y “el jardín que imaginamos”. Cada estación necesita una producción auténtica del grupo: audio, maqueta, secuencia fotográfica, cartel dictado o explicación oral. Las familias recorren y preguntan; los niños no repiten un libreto único, sino que comparten hallazgos.

MomentoPregunta centralEvidencia posible
Apertura¿Qué hace que un lugar sea un jardín?Hipótesis y clasificación de objetos
Fuentes¿Cómo eran otros jardines?Comparación de fotos y relatos
Institución¿Cuál es la historia del nuestro?Entrevista, plano y recorrido
Cierre¿Cómo contamos lo aprendido?Museo, audio, maqueta o visita guiada

Propuestas según la edad

En sala de 2 y 3 años conviene concentrarse en la experiencia cotidiana: elegir fotografías de rutinas, reconocer materiales, escuchar un relato muy breve y construir una galería de “cosas que hacemos en el jardín”. En sala de 4 se puede comparar pasado y presente con dos fuentes claras y entrevistar a una persona de la comunidad. En sala de 5 es posible incorporar una línea de tiempo simple, discutir qué información aporta cada fuente y producir preguntas para una visita o entrevista.

La adaptación no consiste en cambiar solamente la cantidad de consignas. Cambia el tipo de problema: los más pequeños reconocen y narran acciones; los grupos mayores pueden relacionar testimonios, imágenes y fechas. En todos los casos, el juego conserva un lugar central. Un sector de “jardín de otra época” puede funcionar si nace de la investigación y permanece abierto a modificaciones, no si se reduce a disfraces o a una escenografía cerrada.

Museo del jardín abierto a las familias
Un museo narrado por el grupo convierte la celebración en una oportunidad para comunicar lo aprendido.

Cómo incluir a las familias sin convertir la fecha en una carga

La participación puede ser sencilla y significativa: enviar una fotografía propia del jardín, responder tres preguntas en un audio, prestar temporalmente un objeto escolar o asistir a una conversación breve. Es importante aclarar que nadie está obligado a compartir imágenes personales y ofrecer alternativas. Los aportes deben volver a la sala para ser observados, comparados y agradecidos; pedir materiales que luego no se usan debilita el sentido de la propuesta.

Para organizar el proceso, la Carpeta Didáctica 2026 puede ayudar a reunir registros, acuerdos y fotografías de la secuencia. Si se busca un detalle gratuito para acompañar al equipo, también están los stickers para profes que inspiran. Los productos son complementos: la enseñanza se sostiene en las preguntas, las fuentes y las decisiones del grupo.

Qué observar y registrar

  • Si reconoce funciones del jardín y puede explicarlas con ejemplos.
  • Si formula preguntas frente a fotografías, objetos y testimonios.
  • Si distingue algo que cambió de algo que permanece.
  • Si participa en una producción colectiva y comunica una idea propia.
  • Si escucha recuerdos diferentes sin buscar una única experiencia correcta.

El registro puede ser una grilla breve con evidencias, no una lista de conductas esperadas. Conviene anotar expresiones que muestren relaciones: “antes no había…”, “esto se parece a…”, “podemos preguntarle a…”. Esas frases permiten retomar la secuencia, ajustar los materiales y reconocer aprendizajes que una actuación final no siempre muestra.

Errores frecuentes que conviene evitar

El primer riesgo es reducir el 28 de mayo a felicitar a la docente. El segundo es contar una biografía extensa, sin relaciones con la vida del jardín. El tercero es preparar una muestra perfecta hecha por adultos. También conviene evitar afirmaciones históricas sin fuente, pedir disfraces estereotipados o suponer que todas las familias vivieron el jardín de la misma manera. Una celebración pedagógica puede ser cálida y, al mismo tiempo, sostener preguntas reales.

Esta guía se integra a la línea de tiempo anual de efemérides, donde la fecha puede relacionarse con otros recorridos sobre educación, memoria e identidad institucional.

Canciones e imágenes para acompañar la propuesta

Para sumar una experiencia de escucha o canto, podés explorar ¡Viva mi jardín!. Elegí su uso según el recorrido del grupo, sin convertir la canción en una actividad obligatoria.

Si necesitás imágenes para crear tus propios relatos, carteles o propuestas, estos kits de la tienda se relacionan con el tema. Las imágenes son un apoyo: no reemplazan la experiencia directa, las fuentes de consulta ni las obras literarias o artísticas.

Referencias y bibliografía

Preguntas frecuentes

¿Qué se celebra el 28 de mayo en Argentina?

Se conmemora el Día Nacional del Docente de Nivel Inicial en homenaje a Rosario Vera Peñaloza y se reconoce también como Día de los Jardines de Infantes.

¿Por qué se recuerda a Rosario Vera Peñaloza?

Por su papel decisivo en la formación docente, la expansión del Nivel Inicial y la defensa de propuestas basadas en juego, experiencia y observación.

¿Cómo trabajar la fecha sin hacer solamente un acto?

Con una secuencia que compare fotografías, objetos y testimonios, investigue la historia del jardín y cierre con una comunicación del grupo.

¿Qué pueden aportar las familias?

Fotografías, audios, recuerdos u objetos escolares, siempre de manera voluntaria y con alternativas que respeten la privacidad.

¿Cómo evaluar la propuesta?

Registrando preguntas, comparaciones, explicaciones y decisiones colectivas durante todo el recorrido, no solo el producto final.

Sobre la autora

Lidia Rossatti
Lidia Rossatti es profesora de Educación Inicial, con postítulos en Inclusión Educativa, Jardín Maternal y Alfabetización Inicial. En Planis selecciona y revisa propuestas para que docentes de Nivel Inicial puedan planificar con criterios pedagógicos y materiales aplicables a la sala.
Rosario Vera Peñaloza y la historia de los jardines de infantes

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