Acuerdos de convivencia en Nivel Inicial: cómo construirlos, sostenerlos y revisarlos
Cómo construir acuerdos con el grupo, acompañar conflictos y revisar las condiciones de la sala, sin reducir la convivencia a un cartel de normas.
El cartel dice «Compartimos los materiales», pero dos chicos siguen disputando el mismo camión. No necesariamente falta recordar la norma: quizá hay un solo camión, la espera no tiene un final previsible o todavía necesitan ayuda para pedirlo. Los acuerdos de convivencia en Nivel Inicial se enseñan en esas escenas, no únicamente durante la conversación en la ronda.
Construir acuerdos implica ofrecer palabras, organizar condiciones y acompañar acciones. Un afiche puede ayudar a recordar; no reemplaza la intervención docente ni vuelve autónomo al grupo de un día para otro.
Qué hace que un acuerdo sea útil
Un acuerdo de convivencia es una orientación compartida para cuidar a las personas, participar y resolver situaciones de la vida de la sala. Conviene construir pocos, claros y vinculados con problemas que el grupo reconoce. Se formulan mediante acciones posibles —pedir un material, avisar que algo molesta, dejar espacio para pasar— y se acompañan con imágenes comprensibles. La docente sostiene límites de seguridad que no se someten a votación, ofrece alternativas y revisa las condiciones que dificultan cumplir lo acordado. Los acuerdos vuelven a conversarse durante el año; no quedan terminados en marzo. Evaluar su avance supone mirar cómo participan los chicos, qué ayudas necesitan y si la organización permite cuidarse, no contar obediencias ni premiar a quienes nunca expresan malestar.
Empezar por una situación, no por diez prohibiciones
Elegí una escena recurrente y abordable. Por ejemplo, las construcciones se desarman porque quienes pasan por el sector pisan las piezas. En un momento tranquilo, recuperá el problema sin señalar a un chico: «Cuando cruzamos por acá, a veces se cae lo que otro armó. ¿Cómo podemos hacer lugar para pasar?».
Escuchá propuestas, probá una y observá si funciona. Tal vez sea necesario mover el sector, dejar un pasillo y acordar cómo avisar que una construcción se está guardando. En ese caso, el acuerdo no es solo «No romper»: incluye decisiones del adulto sobre el espacio.
Este trabajo comienza en el período de inicio, pero continúa cuando cambian los juegos, llegan nuevos compañeros o aparecen otras dificultades. El Diseño Curricular de la Provincia de Buenos Aires sitúa la convivencia, la participación y el cuidado dentro de la formación personal y social. No la reduce a aprender un código de buena conducta.
Cómo formular acuerdos que puedan ponerse en práctica
«Portarse bien» significa cosas diferentes para cada persona. «Respetarnos» tiene un sentido importante, pero necesita traducirse en acciones. Conviene usar frases breves, explicar para qué sirven y volver a ellas en contexto.
- Con los materiales: «Pedimos lo que necesitamos y buscamos cómo esperar». El adulto ofrece una alternativa y hace visible cuándo llegará el turno.
- Con las construcciones: «Preguntamos antes de tocar lo que otro está armando». Si el grupo no puede sostenerlo todavía, se protege el sector y se acompaña.
- Cuando algo molesta: «Podemos decir basta y pedir ayuda». Nadie tiene que aceptar golpes, burlas o contacto corporal para integrarse al juego.
- Al guardar: «Cada material vuelve a su lugar». Para que sea posible, hacen falta recipientes accesibles, imágenes de referencia y tiempo suficiente.
Formular en positivo no obliga a disfrazar un límite. Ante un golpe, «No voy a dejar que lastimes» es una intervención clara. Lo importante es acompañarla con cuidado y una alternativa, sin humillar ni convertir a un chico en «el que siempre pega».

Una secuencia breve para construir y revisar un acuerdo
Conversar cuando el grupo puede escuchar
No convoques una asamblea extensa en medio de un conflicto intenso. Primero protegé a quienes lo necesitan y acompañá a recuperar la calma. Después podés retomar la situación con muñecos, una escena ficticia o una fotografía del espacio, sin exponer públicamente lo ocurrido a un compañero.
Elegir una acción y representarla
Si el problema es pedir materiales, ensayá dos maneras con títeres: quitarlo de la mano o preguntar y esperar una respuesta. Conversá sobre lo que sucede en cada caso. Evitá pedir que un chico represente el papel de «malo» o reproducir una agresión para divertir al grupo.
Dejar una referencia visible
Registrá una frase dictada y una imagen que represente la acción. Ubicala donde se necesita, a una altura que el grupo pueda mirar. Es mejor una referencia cerca del sector de juego que un afiche lleno de normas que nadie puede recuperar. Una fotografía preparada para mostrar la acción requiere los permisos institucionales correspondientes y no debe exhibir a un chico en una situación de vulnerabilidad.
Probar y revisar, también con decisiones adultas
Durante varios días, recordá el acuerdo antes de empezar: «Hoy vamos a practicar cómo pedir las herramientas». Al cierre recuperá un ejemplo y una dificultad. Si la espera fue imposible, revisá cantidad de materiales, tiempo, turnos o tamaño del grupo. No conviertas la revisión en un examen público sobre quién cumplió.
Qué hacer cuando el acuerdo no alcanza en un conflicto
Si dos chicos se empujan por un objeto, la prioridad es detener la acción y cuidar. Acercate, separá si es necesario y poné en palabras lo que observás sin atribuir intenciones: «Los dos quieren el camión. Ahora lo sostengo yo para que no se lastimen».
Después ofrecé una decisión posible: un turno breve con acompañamiento, otro material o una propuesta conjunta si ambos quieren. No siempre hay disponibilidad para negociar en ese momento. El adulto puede resolver de manera provisoria y retomar más tarde.
La reparación tiene que ser concreta y posible. Puede consistir en reconstruir, acercar un elemento o preguntar qué necesita el compañero, sin imponer besos, abrazos ni un «perdón» automático. La expresión de afecto no es una sanción ni una deuda. Este enfoque se vincula con la ESI en Nivel Inicial: cuidados, vínculos y derechos.
Si las situaciones son persistentes, intensas o comprometen la seguridad, corresponde trabajar con el equipo institucional y las familias, siguiendo los procedimientos vigentes. Un artículo o un cartel no sustituye esa intervención. Evitá diagnósticos improvisados y registros que etiqueten al chico en lugar de describir la situación.
Distintas ayudas para salas de 3, 4 y 5
En sala de 3, los acuerdos suelen necesitar mucha presencia adulta: anticipar, mostrar la acción, repetir una frase y ofrecer una alternativa inmediata. No esperes que una ronda larga se traduzca luego en una regulación autónoma.
En sala de 4, podés recuperar escenas mediante títeres, elegir entre dos alternativas y construir referencias colectivas. En sala de 5, el grupo puede discutir por qué un acuerdo no funciona, proponer modificaciones y dictar explicaciones más extensas. Estas posibilidades dependen de la experiencia y de las ayudas disponibles, no solo de la edad.
Para algunos chicos serán importantes apoyos visuales, anticipación individual, tiempos más breves o formas no verbales de pedir ayuda. No confundir dificultad para esperar, hablar o tolerar estímulos con falta de interés por los demás es parte del trabajo docente.

Compartir con las familias sin enviar un parte de conducta
Contá qué está aprendiendo el grupo, qué ayudas ofrece el jardín y cómo se está trabajando. «Estamos ensayando cómo pedir un material y esperar con una alternativa» informa más que «Deben reforzar las normas en casa». Pedí información que ayude a comprender, sin trasladar toda la responsabilidad a la familia.
Las situaciones individuales se conversan de forma reservada. Los grupos de mensajería no son el lugar para identificar a un chico ni debatir quién tuvo la culpa. La guía de reuniones con familias en Nivel Inicial puede ayudarte a organizar encuentros que permitan escuchar y acordar.
Recursos para recordar y criterios para observar avances
Si necesitás apoyos visuales, el material Normas de Convivencia para la Sala puede aportar imágenes para seleccionar y conversar. No hace falta exhibir todas: elegí las que correspondan a situaciones reales y acompañalas con las palabras del grupo.
En tus registros, describí qué ocurrió antes, qué ayuda ofreciste y qué pasó después. Por ejemplo: «Durante la construcción pidió una pieza con apoyo de la imagen; pudo esperar mientras buscábamos otra». Eso permite planificar mejor que una marca de «bien» o «mal».
Un avance también puede ser reconocer una molestia, pedir ayuda antes de golpear o aceptar otra forma de participar. Para continuar, elegí un acuerdo que el grupo necesite de verdad y revisá qué condiciones tiene que garantizar la institución para que pueda sostenerse.
Preguntas frecuentes
No existe una cantidad obligatoria. Podés empezar con dos o tres acciones importantes y agregar otras cuando tengan sentido. Si no se pueden recordar, explicar o practicar, probablemente haya demasiadas.
No. Pueden participar en decisiones sobre juegos, espacios y maneras de organizarse. La protección frente a golpes, humillaciones o situaciones peligrosas es una responsabilidad adulta y no depende de una votación.
Para este recorrido, conviene hacer visibles las consecuencias de cuidarse y las ayudas que permitieron hacerlo, sin rankings públicos, premios por silencio ni exposición de quienes tienen dificultades. La convivencia no se reduce a competir por una recompensa.
Imágenes para preparar tus materiales
Si necesitás imágenes para crear tus propios relatos, carteles o propuestas, estos kits de la tienda se relacionan con el tema. Las imágenes son un apoyo: no reemplazan la experiencia directa, las fuentes de consulta ni las obras literarias o artísticas.
- Kit de imágenes: Emociones y convivencia.
- Kit de imágenes: Pictogramas y apoyos visuales.
- Kit de imágenes: Derechos de las infancias: situaciones de juego, identidad, cuidado, accesibilidad y participación para conversar sobre derechos, sin presentarlos como premios.
Referencias y bibliografía
- Dirección General de Cultura y Educación, Provincia de Buenos Aires. Diseño Curricular para la Educación Inicial: salas de 3 a 5 años. Área Formación personal y social.
- Secretaría de Educación. ESI en Nivel Inicial: recursos para el trabajo en sala.
